
Alfonsín fue el portador de toda la alegría que yo podía sentir en el terreno de la política; las decisiones que tomó después, difíciles, cuestionables, empañaron el entusiasmo inicial hasta que tuve que lamentar su caída temprana. Pero nunca dejé de admirar a ese hombre que, torpe a veces, equivocado otras, terco las más, nunca descendió al abismo de la mediocridad en que muchos de nuestros representantes pasaron toda su carrera.
Raúl Alfonsín murió entre las ruinas del partido que renovó, pero murió también tras un cuarto de siglo de democracia, una democracia que no se tambalea a pesar de todos los graves problemas que la aquejan. Hoy, que lo perdimos, es bueno pensar hasta qué punto todo podría haber sido diferente si él no hubiera sido el que fue.

La muerte de Raúl Alfonsín en los medios
La muerte de Raúl Alfonsín en los blogs
Hall of Shame: Librería Kemkem
Lo que les voy a contar es una pequeña y no muy meritoria versión del infierno. En ella viví hasta hace algunos días, cuando finalmente el cartero me entregó (son pocas las veces que los carteros llegan a entregarme las cosas que la gente me envía, pero eso es tema para otro post) el libro que se ve en la foto: la edición abreviada de Los mitos griegos de Robert Graves.

El contexto había cambiado radicalmente, porque entre el día en que compré el libro y el día en que lo tuve en mis manos acudí a referencias online, me procuré el asesoramiento de una amiga griega, terminé el cuento, lo envié, el plazo de entrega venció, hubo una preselección de textos con comentarios en el sitio Web de la editorial organizadora, venció también ese período y pasé a la siguiente etapa, en la que estoy ahora. De manera que el libro había dejado de ser "necesario", otra razón para recibirlo con una especie de sorpresa.
El problema, sin embargo, no fue la demora en sí. O mejor dicho, no fue sólo la demora. Durante esos casi tres meses fui sometido a un destrato inaudito para cualquier comerciante que se precie de tal, que incluyó no sólo errores importantes sino un olímpico (no pun intended) ejercicio de descomunicación que me hizo temer por el destino de mi dinero. Y aunque finalmente todo llegó a "buen" puerto (por decirlo de alguna manera), no puedo afirmar que el vendedor, la librería lomense Kemkem de Carlos Bonserio, haya actuado con la mínima buena voluntad que requiere cualquier venta diferida, es decir cualquier operación concretada por Internet o por teléfono. Y habiendo recibido sólo una disculpa ocasional por el último y contundente error, pero no por la general prescindencia que caracterizó a la operación, está claro que la librería Kemkem se merece figurar en este Hall of Shame, con toda la pena que me da tener que incluir en el listado a un negocio dedicado a la difusión de productos culturales. Hubiera preferido que fuera de otra manera.
Concreté la oferta por un ejemplar usado de Los mitos griegos (40 pesos más 18 de envío más 2 de comisión bancaria, 60 en total) a fines de diciembre de 2008. A partir de ese momento MercadoLibre informó a cada parte, creo, de los datos de la otra. En la primera quincena de enero, luego de las fiestas de fin de año y de esperar algún mail de la librería, me puse en contacto yo (creo que puede decirse que se suponía que yo debía iniciar el contacto, así que no pondré eso en la balanza). El 13 de enero le escribí a Carlos Bonserio el primer mail, presentándome y preguntando por el envío y la forma de pago.
Ese mismo día (un martes 13: debí estar en guardia) me contestó con los datos para un depósito bancario. Poco después lo consulté sobre la posibilidad de pagar mediante transferencia y, en el mismo día, me respondió con los datos necesarios y diciéndome que el libro tardaría "entre 3 y 5 días en llegar". Esa misma noche concreté el pago. Por la madrugada le envié un mail:
Bueno, ya realicé la transferencia. El número de operación es [XXX]; debería llegarte también un mail enviado desde el sistema del banco.
Esperaba una pronta respuesta, en vista de lo ágil que había resultado la conversación hasta ese momento, pero tal cosa ya pertenecía al pasado. El 20 de enero, una semana después del pago, le escribí otra vez.
Disculpame, ¿te llegó el mail donde te confirmaba la transferencia? Te lo envié el miércoles pasado.
Saludos,
Sebastián
No hubo respuesta durante todo el día, de manera que llamé al teléfono celular que figura en los datos de contacto en MercadoLibre, pero nadie atendió. Envié un mensaje de texto que no fue respondido:
20 de enero a las 20.17: Hola, soy Sebastian, el comprador de Los mitos griegos. Hace una semana que no sé de ustedes, comuniquense please, gracias
El dueño de la librería (o un empleado que utilizaba ese mail, supongo) me respondió al día siguiente diciendo que sólo había recibido el segundo correo, y pidiéndome el número de operación y mi dirección postal, que ya había enviado al principio.
Éste es el mensaje que le envié cincuenta minutos después:
¿No te llegó el mail con la dirección, que te mandé el martes 13 seis minutos después del tuyo, ni el de los datos de la transferencia, enviado al día siguiente? ¿Ni el mail que envía automáticamente el banco al concretarse la transferencia, donde están mi nombre, el monto y el número de operación? ¿Ni recibiste los dos mensajes de texto que te envié ayer, ni los llamados telefónicos que te hice ayer y hoy?
Disculpame pero hace un rato, luego de una semana sin respuesta alguna a mis repetidos intentos de contacto, te califiqué negativamente en ML ante la falta absoluta de respuesta. Te paso nuevamente los datos y la cambio cuando me llegue el libro, si te parece.
La dirección (enviada el martes 13):
"OK. Ahora en un rato te transfiero los $60. Los datos para el en´vio
son: Sebastián Lalaurette, calle [etc etc], La Plata, Buenos Aires."El número de operación (enviado el martes 14):
"Bueno, ya realicé la transferencia. El número de operación es [XXX]; debería llegarte también un mail enviado desde el sistema del banco."
Saludos,
SebastiánPD Copio y pego también el mail enviado por el banco al realizar la transferencia:
[mail del banco]
Evidentemente no había demasiado interés en responderme, porque durante todo ese día tampoco supe más de Kemkem. A las nueve menos cuarto de la noche reenvié el mail, por las dudas.
¿Qué creen? No hubo respuesta alguna. El viernes 23 fue frenético: llamé al teléfono tantas veces que no puedo recordarlas, y hasta busqué en la guía el número de Bonserio a ver si podía contactarlo directamente. Nadie contestó tampoco ahí.
El sábado 24, con un fin de semana que no auguraba demasiada información, envié otro SMS.
24 de enero a las 9.28: Soy Sebastian, el comprador de Los mitos griegos. Si seguis sin ponerte en contacto conmigo para mandarme el libro que te pagué realmente me voy a enojar
Eventualmente logré comunicarme con una empleada que portaba el celular de marras y que me aseguró, contra todas las probabilidades, que jamás había recibido los mails "perdidos", ni los mensajes de texto, ni le habían entrado mis llamadas a ese teléfono. Lo que, al día de hoy, sigue sonándome como poco creíble. Luego de una conversación decididamente áspera, logré que me diera dos posibles números de guía postal, para que pudiera realizar el seguimiento por la página del Correo Argentino. Ninguno de los dos parecía ser el que correspondía: uno de los envíos había sido enviado a Tucumán y el otro, creo, a Santa Fe, o algo por el estilo. Jamás logré volver a comunicarme a ese celular.
Respondí a las dos horas:
Le agradezco la alternativa de la devolución del dinero, pero créame
que a esta altura recibirlo ya es más que la culminación de una
operación comercial: es una intervención filosófica sobre el mundo.
Temo que la realidad se desgaje irremediablemente si ese libro no
llega a mis manos.Le reitero mi dirección para el envío: calle [etc etc],
La Plata, Buenos Aires.Una vez enviado le pido *por* *favor* que se comunique conmigo vía
mail o a mi celular ([15-XXX]) para pasarme el número de guía
postal.Atte.,
Sebastián
Sorprendentemente (oh yeah?), no tuve noticias de la librería Kemkem, de Lomas de Zamora, durante casi un mes, aunque si uno suma siete días más "entre 3 y 5 días" da, como máximo, doce. El 23 de febrero mandé un nuevo mail:
Entonces... ¿En qué estado se encuentra el envío?
Recibí respuesta rápidamente, algo inaudito dados los antecedentes, pero no era la que esperaba: los encargados de la librería esperaban tener "soluicionado [sic] el problema" para la semana siguiente. Cabe señalar que era lunes, con lo que quedaba descartada toda posibilidad de solucionarlo durante los cinco días laborables que Kemkem y yo teníamos por delante. Ignoro el motivo, y espero que no haya sido un nuevo envío equivocado, esta vez a Budapest o algo así. Los tiempos de Kemkem, sin embargo, abonan tal sospecha.
Nuevo mail mío del 4 de marzo:
Buenos días, ¿alguna novedad?
¿Cuánto tiempo suponen ustedes que se puede haber tomado Carlos Bonserio para responderme con un mail firmado con su nombre en el que me informaba que ya tenía mi libro y que (acá supongo que habrá reído o llorado) por favor le repitiera la dirección para enviármelo? Seis días. Es decir el diez de marzo, martes de la semana siguiente.
Le informé a Bonserio de mi dirección por tercera vez, y esperé que llegara el libro, lo que no sucedió en el curso de más de "entre 3 y 5 días". Por lo que, el 18 de marzo, le escribí por última vez al encargado de Kemkem:
No he recibido nada todavía, ¿hay un número de guía postal que pueda consultar?
El lector que no esté demasiado dormido podrá inferir que no se me informó de ese dato hasta el día de hoy. Lo cierto es que el 20 de marzo, al fin, recibí mi ejemplar de Los mitos griegos. Viejo, gastado, manchado, pero entero y legible, como debe ser. Al día de hoy Carlos Bonserio no ha vuelto a comunicarse conmigo.
¿Ustedes qué dicen? ¿Le aviso que el libro me llegó, o lo dejo con la duda?

Queridos visitantes de este humilde bloc: Es un placer informarles que Griselda Collazos, quien con sus maravillosas ilustraciones y textos ha colaborado en los dos números de Sismo Trapisonda que hasta ahora vieron la luz (esperamos poder contar con su valioso trabajo para el tercer número también), va a exponer algunos de sus cuadros a partir del jueves 23 de abril (a las 20) y hasta el jueves 7 de mayo en el Museo de Bellas Artes de Tres Arroyos. La muestra va a estar abierta lunes, miércoles y viernes de 9.30 a 12 y de lunes a sábado de 16.30 a 19.30. La dirección del Museo es avenida Moreno 232.

Los que anden por el sur de la provincia, entonces, fíjense si pueden pegarse una vuelta. Como podrán apreciar en las pequeñas imágenes que figuran en este post (corresponden a cuadros que serán expuestos en la ocasión), lo que Griselda hace es realmente bello. Vale la pena verlo en tamaño real (y, quién te dice, llevarte alguno a tu casa, ¿no?).

Nuestra amiga sísmica va a estar presente en vivo y en directo en la apertura, "con vinito y seguramente algún músico en vivo que me acompañe", según promete (no sabemos si esa última parte es una amenaza de que va a cantar). Los que puedan ir, vayan.
El compañero Gustavo Barco produjo un breve pero intenso documental sobre los estragos que produce el paco entre los jóvenes de, en este caso, Ciudad Oculta. Se puede ver acá.
Es muy raro que use el blog para anunciar actividades de otra gente, pero esto puede llegar a estar muy bueno: si hay alguien que sabe de lo que habla, es Daniel Riera.
(¿Ya me depositaste el cheque, Dany?)
Es, simplemente, más fuerte que yo.
Lo que no sabía (aunque podía suponerlo) es que sus seguidores iban a ser tan... pintorescos.
Hace un tiempo venía preparando un espacio Web para complementar el taller literario que dicto en La Plata, Sangría Francesa. La idea es ir colgando en ese sitio (http://www.sangriafrancesa.com.ar) algunos ejercicios básicos para entrenar la escritura, tanto desde el punto de vista formal (uso del lenguaje, estructuras narrativas) como desde la apelación a la creatividad literaria (disparadores de ideas).
Ayer, finalmente, colgué el primero de estos ejercicios, que están abiertos a quien quiera ponerse a hacerlos y no sólo a los alumnos del taller. No hace falta registrarse para resolver los ejercicios.
Si escribir es lo tuyo, tal vez quieras darte una vuelta cada tanto por el espacio del taller, porque cada tanto voy a ir colgando nuevos ejercicios. También habilité un foro para discutir sobre libros, autores y películas; por ahora está vacío, pero cualquiera puede proponer y debatir temas. Así que ya sabés.
ACTUALIZACIÓN 5/3/2010: Eliminé los viejos links luego de mudar el espacio del taller a su propio sitio Web. Información sobre el taller acá, y sobre el profesor (yo) acá.
/somuchdrama: Regina • /fotos_de_lolita: tendida • /ojo_de_argos: Alex • /anchiie: corazón • /melymaia: Plaza San Martín • /cafe_con_miel: dedos • /munecabelly: oreja • /espacio_f: Puerto Madero • /lucycat: hoja
La bella Amalia Gieschen tuvo hoy la gentileza de publicar en su blog mi poema Un abismo. ¡Estreno mundial! Yo que ustedes voy y lo leo.
Los señores científicos no calculan las atrocidades que han hecho contra la Creación, porque serán víctimas de su propio invento. Ya existen monstruos, bestias salvajes en el fondo del mar, que se nutrieron con energía atómica y el calentamiento de las aguas les hará salir a buscar refugio; llegarán a las ciudades costeras y arrasarán con todo, casas, edificios, embarcaciones y gente, porque estas bestias salvajes que se gestaron con energía atómica, son atómicas. Entonces, las balas tridimensionales no servirán sino para enfurecerlas más. Lo que estoy diciendo es a corto tiempo.
-- V M Rabolú: Hercólubus o Planeta Rojo
Cap. II, "Los ensayos atómicos y el océano"
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