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Yo twitteo, tú twitteas, él despotrica

06.07.09

Permalink 18:48:53, por Sebastián Lalaurette Email , 319 palabras   Spanish (ES) utf8
Categorías: blogoverso, escribir, periodistas

Yo twitteo, tú twitteas, él despotrica

Diego Rottman, artífice del portal Periodismo.com y del blog Malas Palabras, se hace eco de la noticia de que la palabra "Twitter", como sustantivo y como verbo, ha sido incorporada al diccionario Collins de la lengua inglesa.

Ustedes probablemente no sepan que, por increíble que pueda parecer, los ingleses no tienen una Academia de la Lengua como la que tenemos los hispanoablantes, la Real Academia Española (RAE), encargada de elaborar el único diccionario de referencia incontestable para el idioma español. Es por eso que este tipo de noticias siempre tienen que ver con la incorporación de palabras a alguno de los diccionarios más prestigiosos: el Webster, el Oxford, el Collins. En cambio, España e Hispanoamérica nos dedicamos a putear a la Academia por lenta o por casquivana, cuando no reconoce palabras que se usan hace años o cuando aprueba cualquier cosa, respectivamente (no, nada nos viene bien, eso está claro).

Los que me conocen saben que yo suelo estar en el lado más quejoso de todo debate, y lo que para Diego es una cosa que habría que profundizar (él sugiere que la Academia se adapte a los nuevos tiempos e incorpore palabras en forma veloz para que todos podamos referirnos a ellas, en este caso, por ejemplo, para saber si tenemos que escribir "tuit", "twit" o "twitteo") para mí es algo que hay que tratar de evitar. Mi posición es que los diccionarios de la lengua tienen que permanecer fieles a la noción de incorporar lo que ya ha sido consagrado por el uso (para que no pase, por ejemplo, esto) y que no deben perder la línea en el afán de permanecer siempre actualizados. Después de todo, quizás en cinco años ya nadie use la palabra "twittear".

Debo reconocer, sin embargo, que en el debate previo a este post Diego esbozó algunos puntos válidos. No hubo espacio para desarrollarlos porque lo debatimos... en Twitter.

¿Ustedes qué piensan?

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7 comentarios

*****
Bueno, antes de nada, decir que debo ser de las pocas personas que no usa Twitter todavía. Quizás es que no le acabo de ver la utilidad...
Sobre el tema del post, estoy de acuerdo contigo, y a veces me echo las manos a la cabeza viendo qué "palabros" estudia incorpoar al diccionario según qué palabras. Muchas veces es simplemente porque mucha gente dice la palabra "x" de algún modo concreto (diferente al normativo) y deciden actualizar así el idioma. Debo ser demasiado purista porque la verdad es que no me parece nada bien. Y sobre este caso en concreto, me parece una solemne tontería. ¿Para qué incorporar a la normativa una "palabra" así? No le veo utilidad.

Por cierto, muy buen blog, lo seguiré de aquí en adelante.
07.07.09 @ 06:42
Hey!
Gracias por tu post! :)
Ya te agrego desde este espacio tuyo a mi blog también!

Beso enorme! y te sigo desde acá yo también!
L
07.07.09 @ 11:12
Comentario De: Diego Rottman [Visitante]
http://www.malaspalabras.com
Para que una palabra sea admitida en el diccionario debe estar bien formada y ser extendido su uso.

Sobre el primer punto no hay discusión, si cumple con las reglas, entra. Si no las cumple, no entra.

Sobre si el uso de una palabra está o no extendido ya entran a jugar las subjetividades. ¿Cómo medir si un término está impuesto socialmente? Lo que antes llevaba años difundir, ahora puede hacerse popular en meses, Internet y otros MMC mediante.

Es cierto también que una palabra hoy puede ser popular y dentro de dos años caer en el olvido. Pero mientras se necesite su uso, quiero que la RAE me diga cómo debo escribirla y qué significa. Quien hace un blog, ¿es un blogger, un bloguer o un bloguero? Para esto no me sirve buscar en Google la respuesta, porque voy a encontrarla escrita de las tres maneras. Necesito que una autoridad en el idioma me diga cuál de las tres usar.

El DRAE esta plagado de arcaísmos, así que no deberíamos temer que engendre algunas centenas más. En todo caso ya habrá ocasión de dar de baja el artículo si cae en el olvido y no se necesita mantenerlo para referencia de textos antiguos. Pero no puedo esperar diez años para saber lo que significa tuitear. Hace no mucho incorporó la palabra disquete, ¿para qué la quiero si los disquetes ya no existen más? ¿por qué no lo hizo hace veinte años, cuando era necesario? Mientras tanto la gente escribió diskette. A eso me refiero cuando pido un diccionario útil y no un museo de palabras.

Así como el diccionario aclara en algunas palabras que son regionalismos y en otras que son "avances de la vigésima tercera edición", también podría incorporarse una etiqueta para estos "neologismos provisorios". De este modo el lector encontraría respuestas a sus dudas idiomáticas y el diccionario colocaría al término bajo un "paraguas" de provisionalidad, sujeto a revisión o supresión.

No es necesario un diccionario nuevo cada semana (aunque con las nuevas tecnologías podríamos tener un diccionario actualizado en tiempo real). Pero tampoco un diccionario cada cinco o diez años (¡la última edición es de 2001!). Con una edición nueva por año me doy por satisfecho.
08.07.09 @ 16:38
Comentario De: Sebastián Lalaurette [Miembro] Email
http://www.lalaurette.com.ar
A ver, hay varias cosas a considerar.

Para mí, y como empezaba a decir en el post, el punto fundamental es que un diccionario de la lengua (de cualquier lengua: para nosotros, la española) tiene un carácter diferente de cualquier otro diccionario. En un compendio de vocablos técnicos, en un manual de jerga, una guía de slang urbano o de lo "cool", en un diccionario especializado en cualquier área, la actualidad es un factor muy importante: son cuerpos de conocimiento de utilidad inmediata y puede reprochárseles la ausencia de vocablos de gran uso. Sin embargo, en un diccionario de la lengua las consideraciones que imperan son otras. No es el uso, sino la *consagración* por el uso, lo que justifica la inclusión de una nueva palabra. Y consagración equivale a posteridad, a permanencia.

Para dejarlo más claro: pedirle al DRAE que incluya los neologismos generados por un sitio Web creado hace tres años sería como exigirle a un catálogo de los músicos más influyentes del mundo que diera cuenta de Coldplay a la par de Bob Dylan y Tchaikovsky, o a un libro de historia que pormenorice sobre el gobierno de Kirchner.

Por otra parte, el argumento de que se necesita que el DRAE incorpore "tuitear" porque Google no puede dar la respuesta correcta es falaz (tanto como suponer que vas a esperar diez años para saber lo que significa, lo que claramente es un disparate). Lo que se le está pidiendo al DRAE no es que reemplace a Google, sino a los diccionarios que mencionaba más arriba (de jerga, de tecnología, de lo hip, de lo cool, de lo urbano). Esos diccionarios "extraoficiales" siempre existieron y el de la Academia nunca tuvo necesidad de asimilarlos. Son los hacedores de tales diccionarios los encargados de captar los vocablos que entran en uso extendido en el tiempo presente; si su uso seguirá siendo extendido en el futuro, eso no lo sabe nadie. Para que entren en el corpus del idioma español (que es lo que define el Diccionario) hace falta, inevitablemente, tiempo, ya que predecir el futuro es imposible.

Tercera cosa: no es verdad que los disquetes no existan más. Justamente anteayer usé uno. Acá tu argumento, Diego, se contradice curiosamente, porque por un lado reclamás una mayor celeridad para incorporar términos nuevos argumentando que su amplio uso lo justifica, pero por otra parte pedís también que se expurguen rápidamente términos cuyo uso claramente *es* extendido y no se va a ir a ningún lado. Proponer que se elimine la palabra "disquete" por innecesaria se acerca demasiado a la idea de la Neolengua: las consecuencias de hacer eso serían doblemasnobuenas.

Cuarto: "pido un diccionario útil y no un museo de palabras" es revelador. En el fondo, o no tan en el fondo, lo que estás diciendo es que los museos no son útiles. Más allá de lo reduccionista de tu visión (un disquete o un rayo láser no son piezas de museo), lo cierto es que eso no es cierto: los museos *son* útiles y necesarios.
08.07.09 @ 17:08
Comentario De: Roberto Carlos Pelayo S. [Visitante] Email
*****
Sr. Sebastián, concuerdo ampliamente con ud. llega un momento en que la RAE se la cree de más y, debido al anglofobismo lingüístico, hacen adiciones vergonzosas. Espero que el próximo volumen no venga con "quich" (kitsch), bílbor (bilboard) o aberraciones parecidas. A este paso terminaremos escribiendo en "español" pero hablando 4 idiomas acuñando términos de moda o de la jerga cibernético.

En fin, un saludo.
06.08.09 @ 12:26
Comentario De: Sebastián Lalaurette [Miembro] Email
http://www.lalaurette.com.ar
Efectivamente, Roberto, da como vergüencita. ;) Gracias por pasar.
06.08.09 @ 13:50
Comentario De: Roberto Carlos Pelayo S. [Visitante] Email
Y para el Ché Diego, hermano, la lengua la hacemos nosotros, no la academia, la academia de NINGUNA manera es un "cuerpo legislativo lingüístico", digamos que ellos no tienen (o no deberían tener) la facultad de adherir o eliminar reglas y palabras de forma discrecional. Esto es, no a capricho de quienes forman la RAE, sino adaptando la lengua al uso cotidiano y reiterativo de una generalidad de los hispanoparlantes como tuvo a bien explicar Sebastián.
Si la lengua cambia o no cambia no es gracias a la academia, la academia DEBE cambiar sus "criterios" en base al acontecer de la lengua, la lengua cambia por sí misma, por medio de nosotros los que la hablamos cotidianamente, y esperar que una academia te diga si puedes o no escribir tal o cuál palabra de ésta o aquélla forma me parece un estado de indefensión intelectual a la que ninguno de nosotros debemos de estar subyugados.

Saludos.
06.08.09 @ 13:59

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