Soy periodista en el diario argentino La Nación y editor de la revista literaria Sismo Trapisonda. A veces escribo poemas, más raramente cuentos, y hace años que lucho con una futura novela. Vivo en La Plata, donde dicto el taller literario Sangría Francesa. El resto de lo que soy está en este mismo perfil, en mi curriculum y, en general, en el contenido de mi blog: There's a place.

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31.01.10

Permalink 18:33:52, por Sebastián Lalaurette Email , 642 palabras   Spanish (ES) utf8
Categorías: blogoverso, escritores, poesía

La risa mediocre

En el ambiente literario (y también en otros) hay pocos espectáculos que inviten tanto a la carcajada como las críticas con que un mediocre intenta derribar a un grande. Digo esto a pesar de que soy perfectamente consciente de que estas categorías son siempre cuestionables, algo en lo que pensaba hace unos meses cuando una amiga sagaz y talentosa me decía (muy en serio) que Shakespeare “está muy sobrevalorado". Es más, defiendo la noción de que es quimérico buscar unos parámetros de calidad objetivos y precisos; de que, en fin, ninguna “grandeza” es inamovible. Pero hay cosas que rozan lo absurdo.

Leí por primera vez el nombre de Alber Vázquez a mediados del año pasado, cuando murió Benedetti. La conexión no es sólo temporal: llegué a él porque alguien puso un link a este post en el que el señor se regodea en tal deceso, con el argumento de que al fin se había acallado la voz del “peor poeta del mundo", responsable de “abrir la puerta a la mediocridad, la ñoñez, y la insuficiencia intelectual en la poesía contemporánea en español” (ambas comas en el original).

No hay mucho que decir sobre esto más que lo siguiente: Vázquez logró su cuarto de hora de fama a costa del finado, fue blanco de críticas atinadas y desatinadas y reclutó el apoyo de otros señores relativamente ilegibles. Sin embargo, hay que concederle al menos que el exabrupto no fue una estrategia inhabitual: el español fustiga con frecuencia desde su blog a poetas que considera malos o pésimos, transcribiendo en general fragmentos que demuestran (o no) su punto de vista.

El otro día le tocó a Nazim Hikmet. ("Le tocó a Nazim Hikmet", claro, es un decir, un giro benévolo para con su detractor: en realidad fue a Alber Vázquez, por propia elección, a quien le tocó medirse con el turco, a cuyos talones literarios muchos poetas posmodernos querrían llegar.) En este post el bueno de Alber pretende fustigar a Hikmet desde todos los lugares retóricos que le permite su mediocridad: empieza condescendiente, admirándose de que la ideología no haya arruinado completamente a su poesía; luego lo ensalza un poco, como diciendo “ojo que en esta ocasión voy a hablar de un adversario que está a mi altura", y a renglón seguido tira unos palos cuya austeridad debería pasar por ironía.

“Uno lo lee y siente, si no la calidad de su obra, sí la frescura…", dice Alber Vázquez de Hikmet. Y luego apunta a esta página donde hay varios poemas del autor, “ninguno excesivamente bueno". Confieso que en parte escribo este post para mandarlos a ustedes a esa página, para que lean a Hikmet, para que se metan en esa intensidad, en ese compromiso con la palabra, en esas imágenes opacas o reverberantes según el caso. Aquí ya el tema no es Vázquez sino, a lo sumo, lo equivocado que puede estar.

Pero volvamos a él. Finalmente, luego de varios meses de visitar su blog sólo esporádicamente (es gracioso ver cómo todo el tiempo intenta disminuir el valor de los demás para darse aires, pero tampoco da para emplear mucho tiempo en ello), decidí buscar en Internet algunos poemas escritos por él. A lo mejor, pensaba yo, realmente se trata de un talento: de un tipo que critica mal, que se enoja mucho, que no sabe argumentar, pero que tiene unos versos que brillan y permanecen.

Pues no. Acá hay algunos poemas de Alber Vázquez (y acá muchos más). Así escribe el hombre que considera a Benedetti “el peor poeta del mundo” y que cree que ninguno de los poemas de Nazim Hikmet es “excesivamente bueno".

La fiscalía descansa.

(Alber Vázquez es además el autor de una novela histórica, Mediohombre, que ya está en las librerías españolas y cuya escritura remanida, reiterativa y ligeramente agramatical puede apreciarse en su primer capítulo, disponible online.)

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