Buenasssss...

Soy Sebastián Lalaurette, escritor y periodista (acá tenés mi curriculum). Tengo dos libros publicados (uno, dos), escribo poemas y cuentos y siempre estoy luchando con una o más novelas inconclusas. Vivo en La Plata, donde dicto el taller literario Sangría Francesa. El blog que estás leyendo es el segmento "literario" del multiblog There's a place; si querés pispear los otros rincones, donde también hablo de política, arte, periodismo, cine y peces espada, hacé clic acá.
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« Cuando leer era fantástico y doradoQuiero leer este libro »Post al azar

Voces

27.02.05

Permalink 19:53:15, por Sebastián Lalaurette Email , 410 palabras   Spanish (ES) utf8
Categorías: escribir, periodismo, agencias

Voces

Infobae reproduce un cable de la agencia Télam que informa lo siguiente:

Un niño de tres años murió anoche electrocutado al tocar un caño de la estructura de un escenario del corso de Villa Centenario, en el partido bonaerense de Lomas de Zamora, informaron hoy vecinos y fuentes policiales.

"La muerte del chico ocurrió anoche a última hora en el corso que se llevaba a cabo en la calle 12 de octubre entre Larroque y Las Heras, de Villa Centenario", dijo un vecino que participaba en esos momentos de la celebración.

"El niño se había aferrado a un caño que formaba parte del escenario y al parecer un cable de luz tomó contacto con el mismo y produjo la descarga que le ocasionó la muerte", agregó.

Según el mismo testigo, "otro muchacho recibió también la descarga, pero fue despedido y por suerte salvó su vida".

El corso se realizaba a dos cuadras de donde se hayan emplazados los tribunales de Lomas de Zamora.

Intervino la comisaría de Villa Centenario, quien dio participación a la justicia a través de la Unidad Funcional de Instrucción número 13 (UFI 13) de los tribunales de Lomas de Zamora.-

¿Ustedes se imaginan a un vecino de Villa Centenario diciendo "El niño se había aferrado a un caño que formaba parte del escenario y al parecer un cable de luz tomó contacto con el mismo y produjo la descarga que le ocasionó la muerte"? Cada frase atribuida a ese anónimo ser es inverosímil: la gente (por suerte) no habla así. Lo que se lee en esos párrafos no es la voz del vecino citado, sino otra voz, construida por el redactor, que no pertenece a nadie.

¿Qué bien puede hacerle al lector, a la nota o al periodismo el entrecomillado de frases que jamás fueron pronunciadas por la fuente, si se puede recurrir con toda propiedad al discurso indirecto o a la utilización de citas mucho más cortas, pero verídicas?

El problema puede parecer menor, pero cuando la maquinaria del periodismo se arroga la facultad de modificar radicalmente la forma en que fue formulada una idea, y de entrecomillar esas modificaciones como si correspondieran a la realidad, el lector aprende a no esperar de nosotros precisión, veracidad ni respeto a los hechos observados.

COMENTARIOS:

At 6:43 PM, Olga said...
Muy interesante. Me lo guardo.

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