Sebastián N. Lalaurette
Soy periodista en el diario argentino La Nación (pero todo lo que escribo aquí es mi responsabilidad y no tiene nada que ver con ese diario). A veces escribo poemas, más raramente cuentos, y hace años que lucho con una futura novela. El resto de lo que soy está en este mismo perfil, en mi curriculum y, en general, en el contenido de mi blog: There's a place (que, dicho sea de paso, se ve mejor con Day Roman).

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« Desempleados, banqueros, parripollos y tetas de catorce añosTerminalia »

13.07.08

Permalink 11:28:02, by Sebastián Email , 593 words   Spanish (ES)
Categories: libros, orbitando

Uno a uno, uno por uno

A menos que uno tenga de ocho a catorce años y sea fan de la saga de Harry Potter, es muy inusual la sensación de esperar la salida de un libro como se espera la llegada de una estrella pop extranjera o el estreno de una megaproducción cinematográfica hollywoodense. No voy a decir que en la misma medida, pero sí con la misma sensación de fondo, esperaba yo la aparición en las librerías de Uno a uno, la última antología de cuentos de autores jóvenes lanzada por Mondadori en la colección (o sello, no sé realmente) Reservoir Books.

90
90, por duncan

La razón no es que me interese particularmente la obra de alguno de los diecinueve autores, aunque disfruto del trabajo de dos o tres de ellos cada vez que se pone a mi alcance, sino que el eje temático del libro, la década del noventa, me llamaba, por decirlo así. Verán, yo de chico dibujaba historietas y escribía cuentos malísimos, pero empecé a escribir poesía en los noventa; mis mejores años (en competencia directa con éstos en que estoy aprendiendo finalmente a ser) transcurrieron a la par de la convertibilidad, el efecto tequila y las caídas casi simultáneas de las Torres y de De la Rúa. A mediados del fatídico 2000 prologado por Marley (!) me puse de novio y ahí cambió la historia, porque empezó un período de mi vida en que no fui sólo Sebastián sino Sebastián y Ella (please no me vengan con lo de la posición del burro). Fue otra historia, una compartida, la que marcó el cambio de década para mí. Pero los noventa fueron los años de... todo: de la escritura, del descubrimiento, de la frustración, de la vergüenza, del enamoramiento, del desastre, de la envergadura, de la ilusión, del odio, de la euforia, de la tristeza.

¿Qué podrían decir sobre eso diecinueve jóvenes autores argentinos, apenas un par de años menores que yo en promedio? Tengo 33 (please no me vengan con ese revolucionario que mataron hace tanto tiempo) y por allí andan ellos también: compartimos una constelación de cosas, a lo mejor también cierto pulso literario. Me propuse averiguar cuánto de mí estaba en estos cuentos. También, reseñarlo del mismo modo que hice con las antologías anteriores, En celo e In fraganti.

Finalmente llegó el libro (gracias Diego). Pero no pude lanzarme sobre él con la velocidad que hubiera querido. Primero fue mi (breve pero ampliamente publicitado, jejeje) viaje a Londres por razones de trabajo; después, la dedicación intensa a un proyecto artístico propio del que por ahora no puedo hablar. Y recién ahora encuentro el tiempo para dedicarme a la lectura atenta de Uno a uno.

Como esto es así, y como ya viene pasando bastante tiempo desde la salida del volumen, voy a hacer lo que hice con In fraganti: una "reseña líquida". Voy a ir colgando las críticas de los cuentos a medida que vaya completando sus lecturas, que en algunos casos vienen siendo múltiples. So stay tuned.

Mientras tanto, pueden leerse las reseñas que ya aparecieron (o están apareciendo de a poco, en el caso de Quintín) y que Diego Grillo Trubba, el editor de la antología, menciona acá.

ACTUALIZACIÓN: Estoy colgando mis microrreseñas acá.

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