Sebastián N. Lalaurette
Soy periodista en el diario argentino La Nación (pero todo lo que escribo aquí es mi responsabilidad y no tiene nada que ver con ese diario). A veces escribo poemas, más raramente cuentos, y hace años que lucho con una futura novela. El resto de lo que soy está en este mismo perfil, en mi curriculum y, en general, en el contenido de mi blog: There's a place (que, dicho sea de paso, se ve mejor con Day Roman).

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« Pinturas, medusas y mujeres de cartónUfa »

16.07.08

Permalink 13:40:27, by Sebastián Email , 712 words   Spanish (ES)
Categories: escritores, poesía

Traducir poesía

Traducir poesía es difícil, muy difícil: decir esto ya es un lugar común. Como tal, encierra una verdad incontestable; también como tal, viene bien someterlo cada tanto a examen, entrar nuevamente en contacto con esa verdad.

Lo primero que me viene a la cabeza sobre esto es que quienes traducen verso blanco lo tienen considerablemente más sencillo que los otros: es al enfrentarse a la necesidad de mantener al menos la métrica de una composición rimada, un soneto por ejemplo, cuando el traductor tiene que hacer su mayor esfuerzo y ajustar a una forma precisa y simétrica un sentido que, en el idioma de destino, se expresa de manera muy diferente. Por eso suele decirse que sólo un poeta puede traducir poesía: la tarea requiere un talento creativo y un pulso especial que no tiene cualquier traductor.

Por eso suele elogiarse también el (claramente elogiable) trabajo de Manuel Mujica Lainez al encarar la versión castellana de medio centenar de sonetos de William Shakespeare. Nuestro idioma es más largo que el inglés, necesita más sílabas que esa otra lengua para decir lo mismo; pero Mujica Lainez se las arregló, a fuerza de genio literario, para vertir los pentámetros de Shakespeare en endecasílabos, que vendría a ser lo mismo, sin perder casi nada del sentido original; o recurriendo, en algún caso, a transformaciones que dan un sentido equivalente.

Pablo Ingberg, en su propia edición bilingüe de los sonetos del Bardo (compuesta por las traducciones realizadas por Mujica Lainez y las versiones españolas hechas por él mismo del resto de los poemas), Pablo Ingberg realiza este mismo elogio del trabajo de su antecesor y admite que en su caso no le hubiera bastado el endecasílabo para captar todo el sentido de los originales. Es así que el libro alterna entre versiones en endecasílabos (las de Mujica Lainez) y en alejandrinos (las de Ingberg) de los originales shakespearianos, ejecutados en pentámetros yámbicos.

Pues bien, hoy me acercaron (¡gracias Carolina!) la versión inglesa de las dos primeras estrofas de las Coplas por la muerte de su padre, de Jorge Manrique, realizada por Henry Wadsworth Longfellow. No conozco los poemas de Longfellow, pero a la vista de esta traducción tengo la certeza de que fue un gran poeta:

O let the soul her slumbers break,
Let thought be quickened, and awake;
Awake to see
How soon this life is past and gone,
And death comes softly stealing on,
How silently!

Swiftly our pleasures glide away,
Our hearts recall the distant day
With many sighs;
The moments that are speeding fast
We heed not, but the past, --the past,
More highly prize.

Vamos a recordar que el original, vertido a un español moderno, es el siguiente:

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;

cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Es muy interesante comprobar en la traducción del español al inglés el fenómeno inverso del que provoca la traducción del inglés al español. Si a Mujica Lainez le quedaba corto el endecasílabo y tenía que comprimir las ideas de Shakespeare para mantener la longitud de los versos, y si a Pablo Ingberg no le queda otra que pasar del pentámetro yámbico al alejandrino, a Longfellow le sobran sílabas, tiene que complejizar el concepto para no quedarse corto ("the moments that are speeding fast/ we heed not" no está en Manrique, y en otros momentos el bardo inglés tiene que expresar más ricamente una línea más despojada, repetir un concepto --"awake,/ awake to see"-- o romper la continuidad de una enumeración y pasar a una oración nueva en la segunda estrofa).

La poesía será siempre, en última instancia, intraducible. Pero el intento nos permite apreciar también estas maravillas: en la adaptación vislumbramos el trabajo de la maquinaria creativa del poeta que la encaró.

2 comments

Comment from: Greta [Visitor] · http://cajademusicaa.blogspot.com
estás poseído por montezanti.
buscá en alguna librería "reflejos. sonetos de una palabra" de seymour mayne traducido por alumnos de la carrera de inglés de la UNLP, cursadas 2005, 2006 y 2007.

somos requete grossos :)

(y saca taaaaaaanta cosita que llenar tanto formulario cada vez que comento me da una fiaca TREMENDA)

beso!
16.07.08 @ 19:18
Comment from: Sebastián [Member] Email · http://www.lalaurette.com.ar
Si chequeás la casilla "Remember me", a partir de la segunda vez que comentás vas a tener los campos ya rellenados. Siempre que tu navegador esté aceptando cookies.
16.07.08 @ 19:26

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