| « Tobillos torcidos, chicas llorosas y celulares de juguete | Pasantes, rubias taradas, yates incendiados y aguas asesinas » |
El trabajo autoimpuesto (y no desagradable, eh) de ir reseñando la antología Uno a uno sigue con una tanda de breves críticas de los cuentos escritos por Hernán Casciari, Julia Coria y Wáshington Cucurto. Lean la página actualizada acá.
Una cosita: me parece sano que se genere un debate en torno de los cuentos y de las críticas que hago de ellos; incluso me hace sentir bien, me hace pensar que lo que estoy haciendo es útil o interesante. Pero el intercambio de comments suscitado por la tanda anterior, específicamente a partir de lo que digo del cuento de Cecilia Boullosa, en algún punto se tornó desagradable. Noto cierta tendencia (no sólo en los comments de esa entrada, sino también en otras publicadas en otros blogs, sobre el mismo libro y sobre otros) a convertir el debate sobre literatura en un cruce de consideraciones personales.
No quiero que esto suceda en mi blog, y por lo tanto me arrogo el derecho de eliminar o editar los comentarios que vehiculicen insultos o agresiones, aun cuando puedan contener también apreciaciones interesantes desde el punto de vista literario. Lo hago para mantener la paz, y muy contra mi voluntad, ya que detesto la censura como el que más. Please, sean civilizados; si debe correr sangre, que sea por razones estéticas o filosóficas, no por la simple inquina.
Muchas gracias.