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Soy Sebastián Lalaurette, escritor y periodista (acá tenés mi curriculum). Tengo dos libros publicados (uno, dos), escribo poemas y cuentos y siempre estoy luchando con una o más novelas inconclusas. Vivo en La Plata, donde dicto el taller literario Sangría Francesa. El blog que estás leyendo es el segmento "literario" del multiblog There's a place; si querés pispear los otros rincones, donde también hablo de política, arte, periodismo, cine y peces espada, hacé clic acá.
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Sobre el final de Fedra

03.09.09

Permalink 18:45:58, por Sebastián Lalaurette Email , 355 palabras   Spanish (ES) utf8
Categorías: libros

Sobre el final de Fedra

Dos clases de Literatura Francesa dedicadas al análisis de la Fedra de Jean Racine (en principio Fedra e Hipólito, título luego acortado al de su sufriente protagonista) y nadie habló de la absoluta falta de reacción de Teseo cuando su mujer no sólo le confiesa terribles pecados sino que además le informa que ha tomado un veneno y está a punto de morir.

En una tragedia del siglo XVII hay, obviamente, cuestiones que atentan contra la credulidad del hombre moderno. A través de (pantallazos de) las lecturas de Barthes, Auerbach y Lucien Goldmann, nos hicieron notar algunas cuestiones que pueden resultarnos chocantes hoy pero que eran naturales en la Francia de esos tiempos. Aceptamos actitudes y reacciones de los personajes, cierta presentación particular de los elementos de la historia, la ausencia de los protagonistas o la elisión de ciertos momentos, en fin. También, por otra parte, puede aceptarse que la actitud de Fedra para con Enona, nunca desenmascarada en lo que tiene de injusta y falsa, pueda responder a una forma de realismo que no esperábamos en el texto.

Pero de la no reacción de Teseo, nada.

Yo voy como oyente, así que trato de no importunar a los alumnos regulares con preguntas que pueden derivar en discusiones alejadas del propósito de la clase o, peor, sumar elementos para considerar en un examen que no daré. No pregunté, por eso, lo que ningún otro preguntó tampoco: ¿cómo puede ser que Fedra le diga a Teseo que fue culpable, con sus mentiras, de la muerte del hijo de él, y luego le revele que acaba de envenenarse y está muriendo, y éste ni siquiera se refiera a ese hecho y sólo pronuncie palabras para lamentar que el recuerdo de su crimen quede vivo y disponer que se honre a Hipólito y se acoja a Aricia?

En una novela moderna, eso hubiera sido considerado un signo de magistral incompetencia por parte del autor. Dudo mucho que sea el caso de Racine. Sospecho que algún elemento de la preceptiva clásica, o algún aspecto del texto que se me pasó por alto, incluye la explicación de tan extraña actitud.

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