Buenasssss...

Soy Sebastián Lalaurette, escritor y periodista (acá tenés mi curriculum). Tengo dos libros publicados (uno, dos), escribo poemas y cuentos y siempre estoy luchando con una o más novelas inconclusas. Vivo en La Plata, donde dicto el taller literario Sangría Francesa. El blog que estás leyendo es el segmento "literario" del multiblog There's a place; si querés pispear los otros rincones, donde también hablo de política, arte, periodismo, cine y peces espada, hacé clic acá.
Mayo 2012
Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom
 << <   > >>
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31      

Buscar

Herramientas de usuario

« Ya está en libreríasLas tapas de Drummond »Post al azar

El memo de Mamet

18.05.10

Permalink 12:25:01, por Sebastián Lalaurette Email , 412 palabras   Spanish (ES) utf8
Categorías: blogoverso, escribir

El memo de Mamet

Entre los consejos que les doy a mis alumnos de taller hay uno que agregué al arsenal muy recientemente: “Vean Lost“. Por supuesto que la idea consiste en agenciarse las temporadas completas y empezar por el primer capítulo de esa intrincada historia, y ver cómo los escritores (principalmente Damon Lindelof y Carlton Cuse) han ido desarrollándola, dosificando enigmas y revelaciones con maestría. Figurarse cómo lo han hecho, es decir cómo puede hacerse, es un buen ejercicio para todo escritor.

Hay algo en las series norteamericanas (no conozco muchas de otros orígenes) que refiere a la efectividad de un relato con más claridad que una película contenida en noventa o cien minutos, y en el caso de Lost esto aun es más evidente por el hecho de que se trata de una serie totalmente escrita de antemano, con la trama, el final, los personajes y la forma narrativa determinados desde antes de empezar el rodaje. Seis temporadas, ciento y pico de capítulos, todo cuidadosamente planificado: es una posible fórmula para contar una historia con eficacia.

Pero, en general, y a pesar de que hay muchas series francamente malas (por la Revelación de Sturgeon, PDF), en su persecución de la eficacia narrativa, los guionistas que trabajan en ese campo a veces producen verdaderas joyas. El pasaje de muchos actores de cine al formato serie viene consolidando apuestas que en otro tiempo se habrían considerado demasiado arriesgadas. Y, cuando esas apuestas son ganadoras, es para beneficio de todos.

El memo (aquí conviene señalar que esta palabra, “memo", en el título del post, es sustantivo y no adjetivo) que Pablo Toledo linkea en su siempre interesante blog abre una pequeña ventana al enfoque que los buenos guionistas yanquis les dan a las historias. Linkeo al post de Toledo, y no directamente al memo, por dos razones: primero, porque es de buena educación enlazar a la fuente que le permitió a uno descubrir aquello de lo que habla, y segundo, porque las observaciones que hace Pablo antes del extracto del memo son atinadas. En efecto, no se trata de endiosar a este paradigma narrativo, de dejarse absorber por la mentalidad bestsellerista de Hollywood, pero sí viene muy bien tener en cuenta los consejos de este guionista avezado, responsable de Cuéntame tu historia y Mentiras que matan, entre otros guiones destacables.

Una tercera razón, más técnica: el original está en inglés, pero Pablo Toledo lo extracta en castellano, para aquellos de ustedes que no dominen la lengua sajona.

Compartir vía   Facebook Twitter Google Buzz Menéame email