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Quiero decir, si viajar en el autobús catorce horas sin un banco aire acondicionado grados, cuarenta y el sudor de las personas dejan de grabar y salpicaduras, como si hubiese decidido pasar el bono de vacaciones a todos, sin fanfarria, sin mucho más atractivo que el río no es sólo porque es una noche que la reunión fue una ráfaga de disparos, no sólo porque he aprendido a esperar que todos los viernes de la uña con un beso y el perfume de la miel y calor, y de repente se fue el viernes no sólo porque mi piel se había vuelto adicto a su oferta y tensa y perforable, sino también porque, a pesar de privacidad de Eugenia y de entrega, Eugenia, quien me saludó con su voz siempre escape y distancia desconocida cercano. Sabía que la forma de acelerar la respiración y la forma de jugar y gemir, y algo que siempre ha sido una especie de resonancia, como un adulto que aún no ha sido siempre.