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Bardamu no sólo renuncia al debate porque "discutir" le parece una palabra fuerte, sino que ahora escribe (o acepta) comentarios estúpidos en su blog atribuidos a mí. (Y además me "contesta" sugiriéndome terapia).
He aquí la regla para saber si un comentario que aparece en el blog de Bardamu me pertenece o no: a partir de ese pseudodebate de la otra vez he decidido no volver a perder el tiempo comentando en el blog de ese señor. O sea que todo lo que de allí remita a este lugar bajo mi nombre y sea posterior a este post es una falsedad instrumentada o permitida por Bardamu. Si se repite, ya sabré a qué atenerme.
ACTUALIZACIÓN: Ahora, en vez de retirar esos falsos comentarios, Bardamu me insulta y amenaza.
ACTUALIZACIÓN II: A mi pedido, Bardamu acaba de poner, al pie de los comentarios que no hice y que se me atribuyen, la aclaración correspondiente. Ha dejado los textos originales, pero tachados.
ACTUALIZACIÓN III: Inés Pereira, la misma persona que les niega a los escritores de la Joven Guardia la posibilidad de ponerse la camiseta de la selección literaria nacional porque "no comparten nuestros dioses", dice que mis comentarios en blogs como el de Bardamu son "estrategias bobas para ser parte de algún club".
ACTUALIZACIÓN IV: Parece que la suplantación de identidad continúa. También aquí.
ACTUALIZACIÓN V: Evidentemente Bardamu se ha hecho asesorar por un abogado, porque retiró todos los posts donde se cometía el delito. Es por eso (porque ha entendido lo que le conviene) que los links ya no funcionan.