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Queridas y queridos, si están repodridos de los feriados y no tienen nada que hacer esta noche, acá les tengo la solución. A partir de las nueve se presenta, en el Centro Cultural Estación Provincial, el libro de fotografías Ser Ver, cuyo breve prólogo tuve el placer de escribir.
En rigor (segundo párrafo y ya me estoy corrigiendo…), el libro todavía no está disponible por una demora en la impresión, pero las fotografías que lo componen sí lo están. De manera que esta presentación es más bien una muestra fotográfica: lo que se va a poder ver ahí son las mismas imágenes que fueron incluidas en el librito, como resultado de una convocatoria abierta a artistas de diferentes países. Yo voy a leer el prólogo y también Elizabeth Chernischuk va a decir lo suyo. Va a haber música y danza y unos “seres mandálicos” que me da miedo especular sobre lo que serán. Todo gratis, menos la cerveza.
Es un lindo proyecto, realmente, y me sorprendió lo rápido de su ejecución. La consigna era que cada artista abordara la exhortación de Gandhi, “Seamos el cambio que queremos ver en el mundo", y plasmara su visión en una o más imágenes. La posterior selección cristalizó en un libro diverso. Algunas imágenes son bellas, cuidadas; otras buscan un impacto más ideológico que estético; unas se leen en un segundo, otras ofrecen cierta complejidad interpretativa; color, blanco y negro, efectos visuales, todos los recursos están ahí al servicio de cada abordaje particular. A mí me gustó mucho ser parte de esto, aunque no cace un palo de fotografía.
En Facebook está el evento pero, por las dudas y por comodidad, les dejo el datito acá mismo:
Muestra fotográfica de los artistas incluidos en el libro Ser Ver. Jueves 8 de diciembre de 2011 a partir de las 21 en el Centro Cultural Estación Provincial, calle 17 y 71, La Plata. El tiranosaurio tenía plumas.
Como sin duda los lectores más fieles de este blog se habrán enterado, la antología poética si Hamlet duda le daremos muerte, que editó Libros de la Talita Dorada y de la que formo parte, produjo más revuelo que rescates. El motivo del revuelo es un hecho paratextual, algo que ocurrió en la primera presentación del libro: en esa presentación se guillotinó un libro. Ese gesto, sobre el que se ha escrito bastante ya, se convirtió, muy a pesar de algunos, en un acto de yerra, de bautismo casi. Despertó rechazos varios y algunas adhesiones, no necesariamente entusiastas. No pasó, en suma, desapercibido.

Pues bien, ya no hay excusas. Porque ahora si Hamlet duda le daremos muerte está colgado, íntegro y gratis, en Internet, para que cualquiera pueda ir y leerlo. Sólo hay que pinchar en este link para acceder al texto. Yo sigo recomendando el libro físico, la experiencia de tenerlo en el estante, de sumergirse en él tirado en la cama o en el sillón, pero para los que no lo consigan, o no aprecien tanto como yo esa materialidad, o no tengan plata, o quieran reseñarlo o al menos opinar con conocimiento de causa (algunos lo han hecho, eh), ahí está la copia digital, junto a las de otros libros de poesía de la editorial cuya lectura también recomiendo fervientemente.
Bueno, ¿qué esperan? ¡Los quiero a todos leyendo poesía! ¡Habráse visto, caracho!

En fin. La cosa es que este sábado a las cinco de la tarde (a las 17 para los afectados por trastornos obsesivos, a las 1700 para los militares) estaré firmando ejemplares de Naím y el mago fugitivo en la Feria del Libro Infantil y Juvenil que, como su nombre lo indica, está dedicada a las producciones literarias para adultos mayores.
Huelga decir que Naím y el mago fugitivo es un gran regalo para los nignos de diez años en adelante, especialmente los que estén interesados en historias de magos fugitivos. Huelga porque soy el autor, claro, y queda mal que un autor elogie su propio libro. Pero ahí está, por si no sabés con qué entretener a los chicos en estas vacaciones, o qué regalarles en su día (que, por cierto, se avecina).
Acá te pongo bien el dato, en negrita, para que no se borre con el uso:
Firma de ejemplares de Naím y el mago fugitivo. Sábado 16 de julio a las 17 en el stand 124 de la Feria del Libro Infantil y Juvenil, en el Centro de Exposiciones, Figueroa Alcorta y Pueyrredón, ciudad de Buenos Aires. Noruega es el único país que nunca perdió un partido de fútbol contra Brasil.
Échenle un vistazo a esta instantánea que acabo de tomar. Lado a lado, las tapas de Los Tigres de la Malasia y su continuación, Sandokán. Ambas obras son de Emilio Salgari y comparten personajes, ambientes, situaciones y ese pathos aventurero con que el entrañable autor italiano tiñó nuestras infancias. Era obvio que me iba a hacer de ambos libros ni bien salieran (corresponden a la última reedición de una pequeña parte de la colección Robin Hood, de la vieja editorial El Molino).
Todo bien, todo muy lindo, muy emotivo. Pero… pero…
… ¿no lo notan un poco amariposado a Sandokán en la tapa del segundo volumen?
Cuando era chico conocí las aventuras de los piratas malayos a través de una serie de fascículos que alternaban texto y viñetas a color (bajo el título conjunto de Los Tigres de la Malasia) y, luego, leí Sandokán en la versión publicada por, si mal no recuerdo, la Biblioteca Billiken. En los dibujos de los fascículos y en la tapa del libro el líder de los piratas estaba dibujado con la misma indumentaria: algo como lo que se ve en la foto en la versión de la izquierda, pero en rojo. Ambas versiones, independientes, coincidían: el atuendo de Sandokán era amplio, de largos faldones, ornamentado, pero definitivamente masculino.
Ahora, lo que está en la tapa de esta edición de Sandokán… eso es un vestido de mujer. Un vestido floreado, de chica, con faja y todo. No me digan que no.
Al pirata Rodríguez NUNCA le va a pasar. Lo prometo.
¿Les dije que Naím y el mago fugitivo ya está en las librerías? Ah, bueno. Porque ya está. Así que ya saben.