¿Se acuerdan de lo bien que les hablé de la revista Pasajes? Bueno, atención porque los muchachos y muchachas lanzaron un concurso literario ¡con premios! La plata no es mucha pero justifica la participación y, además, ¿quién no querría publicar en una revista tan monona? (Yo lo hice, lero lerooo.)
Aquí, las bases… ¡Participen, no sean giles! Aunque me informan que la competencia YA es feroz.
Primer Concurso “Pasajes” de Poesía y Cuento Breve
31 de agosto de 2010La Asociación Civil Grupo Pasajes convoca al
Primer Concurso “Pasajes” de Poesía y Cuento
breve, que se regirá por las siguientes bases:1. PARTICIPANTES. Podrán participar
escritores mayores de 18 años cualquiera sea su nacionalidad.2. CATEGORÍAS. Las obras deberán estar
escritas en castellano, ser originales e
inéditas, y no haber sido premiadas en otro
concurso ni estar pendientes de fallo. Se
establecen 2 categorías: poesía y cuento. La
extensión máxima para los cuentos es de 5
carillas. En la categoría poesía el máximo es de
90 versos divididos en uno o varios poemas. El tema es libre.3. NORMAS DE PRESENTACIÓN. Las obras
deberán ser presentadas en hoja A4, letra Times
New Roman o similar tamaño 12, e interlineado
doble. Cada autor podrá enviar una obra por
categoría, y se permitirá participar en ambas
haciéndolo bajo el mismo seudónimo. Los trabajos
se recibirán por correo postal o e-mail. En caso
de optarse por correo postal deberán enviarse 3
copias de la obra engrampadas, con las hojas
numeradas y firmadas con seudónimo, a la
dirección “Calle 70 Nro. 919 P.B. (1900) La Plata
- Argentina”. Se adjuntará un sobre aparte
debidamente cerrado (sistema de plica), en cuyo
exterior se lea solamente el seudónimo, y que
contenga en su interior los siguientes datos del
autor: nombre y apellido, DNI, fecha de
nacimiento, domicilio, teléfono y e-mail. En caso
de optarse por enviar las obras por e-mail, se
enviarán a la dirección grupopasajes@gmail.com 2
archivos adjuntos. En uno estará la obra firmada
con seudónimo y en el otro los datos personales.
Ambos archivos se llamarán como el título de la
obra y se agregará “Datos personales” en el nombre del segundo.4. PLAZOS. El plazo de presentación
comenzará el 1 de junio de 2010 y cerrará el 31
de agosto de 2010. Para los envíos por correo
postal será válida la fecha del matasellos,
siempre que sean entregados antes del 15 de septiembre de 2010.5. JURADO. El jurado estará compuesto
por personas de reconocida trayectoria en la
literatura. Su fallo será inapelable. El premio
puede ser declarado desierto si ninguno de los
trabajos reúne las condiciones mínimas de calidad.6. PREMIOS. Se establece un primer
premio de $300 para cada categoría. El jurado
también podrá otorgar tantas menciones de honor
como considere necesario. Asimismo una selección
de los trabajos ganadores y los mencionados podrá
ser publicada en la Revista Pasajes. Los autores
aceptan ceder los derechos para esa publicación
por única vez, renunciando a toda compensación
por ello. Un mismo autor no podrá recibir el
primer premio en ambas categorías. Los trabajos
presentados no serán devueltos; aquellos que no
resulten premiados serán destruidos.7. CONTACTOS. El fallo del concurso
se dará a conocer en diciembre de 2010 y la
entrega de premios se realizará ese mismo mes en
el evento de presentación de un nuevo número de
la Revista Pasajes. La participación implica la
aceptación plena de estas bases. Cualquier
cuestión aquí no prevista será resuelta por los organizadores del concurso.Mayor información: E-mail: grupopasajes@gmail.com
• Web: www.grupopasajes.com.ar
¿Se acuerdan de lo bien que les hablé de las presentaciones de la revista Pasajes? ¿Y se acuerdan de cuánto me gustó el espectáculo “Recortes” del grupo de danza Devenir? Bueno, mañana van a poder tener las dos cosas juntas. Se presenta el sexto número de la revista (o sea el número 5) en el Centro Cultural Estación Provincial, calles 17 y 71 de esta ciudad de diagonales. La cita es a partir de las 21.30 y, esta vez, la cuota de performance la van a poner las chicas del grupo Devenir, que van a bailotear entre el público en las pausas en la lectura de los autores y traductores que contribuyeron para esta edición.
Ya saben: Grupo Pasajes + Grupo Devenir, viernes 16 de abril a las 21.30, Centro Cultural Estación Provincial, 17 y 71. Entrada libre y gratuita, pero lleven unos mangos para la birra y para la revista, que es buena y barata.
… que Sismo Trapisonda 4 ya está en la calle? (Hace rato. Pero recién ahora tuve tiempo de subir las fotos.)
… que está abierta la inscripción para el taller literario 2010 en sus modalidades presencial y online?
… que este blog ya tiene seis años y medio? (¡Qué tiempos!)
… que todas, todas, todas las columnas de Sociedad (bueno, no, faltan las primeras) que escribí para la Agencia MP están públicamente accesibles y pueden reproducirse citando la fuente?
A Omar Genovese le preguntan si alguna vez había sido entrevistado. La pregunta admite un simple “Sí” o “No” como respuesta; sin embargo, hay otras posibilidades. El pobre Juan Terranova (en su papel de reportero de La Tercera) se las tuvo que ver con esto:
Nunca. Y creo que no hubo motivo para ello. ¿Lo hay en este momento? Me permito suponer que sí, del momento que aparecen tus interrogantes y semejante conjunto adquiere entidad para la difusión. La entrevista es un género complicado, tal vez el más difícil del periodismo. Pero, ¿una revista cultural-digital ejerce el periodismo? Ahí surge la diferencia entre intervención (como propagación) y operación mediática. La bibliografía argentina es rica en entrevistas, con muchísimas condensadas en libros como ocurrió con Borges quien, además, fijó el precedente de forma, acorralando a los que sobreviven a su sombra: la entrevista es un espacio donde el intelectual debe florearse, mostrar el plus cultural que lo diferencia. En términos políticos, Borges fijó agenda, modelo y referencia: a una pregunta vaciada en la retórica oponía el ingenio emanador de ácido que malograba el intento periodístico, al turbio manejo de las interpretaciones en el interrogante les ponía freno con una máxima devastadora. Creo que ahí es donde se daba el gusto de mostrar autoridad, mientras que como conferencista ponía por delante la amabilidad presencial de los escuchas y era agradecido, dejándose en manos del interés ajeno a sabiendas de la empatía que generaba. En la entrevista también está en juego la forma de la voz que en su resonar cautiva e intima. Cuando el entrevistador logra plasmar tal detalle estamos ante un buen producto de interés, existe conjunción, proximidad y mirada crítica del que entrevista. Incluso, cuando el que interroga desaparece (y el lector queda atrapado en el discurso de las respuestas) es cuando el enriquecimiento de los dos partícipes se hace vívido, y aparece la personalidad del sujeto. Ahora, ocurren cosas muy graciosas con los reportajes (y me focalizo en los de escritores o intelectuales del campo cultural) y es la suposición generalizada de que lo que uno enuncia en ése instante tiene trascendencia. Incluso, por el solo motivo de ser entrevistado (no importa en carácter de qué), el emisor cree en la posibilidad de la trascendencia en la historia (pensemos en la historia literaria argentina), y entonces “posa”, toma un rictus de severidad que no condice con lo que escribió. Quiero decir, a veces los reportajes son mejores que la obra que motivó el evento, ¿no? Y, mal que le pese, creo que Aira es víctima de esa situación borgeana. Siempre resulta más cautivante su oralidad que la materialización del estilo en la ficción, es más agudo como crítico o teórico que como novelista. Me gusta suponer y ponerme disfraces, como hacía Buñuel: ¿qué diría Borges de Aira? Y también caigo en la red del ingenio que florece: “Bueno, Aira es un muchacho muy voluntarioso, pero comete un pecado de exceso: sus novelas son cuentos que reniegan de la brevedad.” ¿Cuánto ha publicado? ¿Cuarenta novelas? Bien, es el tipo de escritor al que se puede aplicar el sistema de publicación de Reader’s Digest, en donde una suma de fragmentos (una selección editorializada) daba la idea general sobre lo que narraba el supuesto libro de referencia. Claro que, en su caso, el resultado sería terrible: a cada novela correspondería no más de media página. Y ahí está el sistema de reconocimiento haciendo crisis, “¿publicaron las obras completas? Sí. ¿Y cuántos tomos abarca? Veinticuatro páginas incluyendo tapas, menos que una revista.” Pero eso también habla de la escolarización de la definición de escritor, ¿no? El periodismo abusa de ello y le cae al sujeto dándole un aura de unicidad irrepetible, y bien, de ahí ciertos tropiezos que dejan al descubierto máscara e impostura. Borges desplegó esa estela de fundamentalismo emanador que, por comparación, suena como modelo y alarma. Y tengo un ejemplo bien fresco. En la revista Viva de ayer aparece un breve reportaje a cierto autor argentino (médico) que se dice admirador de Wilbur Smith. Cuando el periodista le pregunta sobre Aira, sobre lo que leyó —al menos de literatura argentina—, el tipo reconoce su ignorancia, que no ha leído. Y ahí uno comprende por qué, ni bien comienza a expresarse afirma muy suelto: yo quiero entretener. Es la continuidad de la premisa “composición tema la vaca”. Imagina un destinatario, el lector cautivo de sus limitaciones, aquél que ve en la lectura una forma de pasar el tiempo, vegetar en la lectura. Porque eso es el leer utilitario: pasar la hoja, un rito de la repetición. De otra manera resulta irrisoria la introducción del diaro en la docencia argentina, como referente de lectura; y ello se debe a una noción instalada de que la forma de desarrollar la lectura comprensiva viene adherida a la lectura de una noticia. También, convengamos, que la noción “lectura comprensiva” es carcelera de un sentido único o única forma en que se debe leer. La lectura es mucho más que comprensiva, o la comprensión es una faceta de un objeto cuya geometría la literatura se encarga de multiplicar. Bien, la apuesta de ése autor tampoco es inocente. Hace diez días, merodeando la redacción de un diario, un editor –entre la sorpresa y la ofensa– exhibe ante mí una “carpeta de prensa” del tipo. Dentro de ella, al mejor estilo carpeta de crédito o prontuario, figuran fotocopias de reportajes, desde medios impresos a página de internet. Una secuencia de la resonancia mediática, pero, eso sí, en las primeras páginas consta el currículum y, marcadas en resaltador, fotocopias de las primeras posiciones en ciertos rankings de ventas, donde sus libros figuraban primeros. Ahora, ¿qué hace el sujeto al enviar semejante prolegómeno? Dice: soy importante, merezco figurar, ser reporteado. Y en todas las páginas siguientes aparecen sus fotos. Siempre viste igual, mezcla de explorador inglés con instructor de scouts, pero con una mochila muy de turismo aventura. Siempre con la mochila, una y otra vez. ¿Qué lleva en la mochila? ¿Por qué entrevistar a alguien que se disfraza de tortuga para vender libros? En esa banalidad se diluye el discurso, el autor refiere en sí a una idea de lo que es “ser escritor”, y lo que sustenta o argumenta es lo estadístico, no una idea de la literatura. Tal vez por eso me causa rechazo que ciertos escritores profesionales reclamen de la academia un reconocimiento. Sea por el honoris causa o por convertirse en lectura obligada del alumnado, atisbo atrás de eso una apuesta por la estadística de ventas, esa cosa de poner el carro delante del caballo, o privilegiar el compromiso con el editor por delante de la obra, ser con él un agradecido de por vida por la publicación, ser un sumiso bifronte.
Me lo imagino al pobre Terra con la libretita en la mano, tratando de darse cuenta de cuándo terminó la respuesta, o al menos de encontrar un resquicio para meter la siguiente pregunta… No sabemos por qué Genovese nunca había sido entrevistado (su personalidad como blogger literario es claramente reconocida), pero si a partir de ahora nadie vuelve a hacerlo el motivo estará bastante claro.