Les ofrezco aquí, finalmente, el recuento de los dos últimos meses, durante los que mudarme a un depto e instalarme en él (con todo lo que eso implica) fueron una de mis principales preocupaciones y tareas. Seguirán dos entregas más: no se las pierdan. :)

Había que ir llevando muebles, así que las cajas hicieron las veces de mesa de luz, mesa de computación, estantes...

Papá duerme después de una hora trasladando cosas.

Una mesa temporal para el ordenamiento temporal de mi alojamiento permanente.

El equipo de última generación cedido gentilmente por mis padres para ir tirando hasta que Camuzzi Gas Pampeana me conectara el gas.

Otra manera de decir "Lo que estaba sobre la mesita de luz".

La ciudad tal como se ve (de día) desde una de las amplias ventanas.

La ciudad tal como se ve (de noche) desde una de las amplias ventanas.

Fun da men tal (y pesado): revistas literarias, cuentos sueltos y música. (Y también estaban las quichicientas cajas de libros, claro.)

Ya que todos se preguntaban qué suplementos culturales lee este muchacho tan culto e inteligente... ¿Cómo? ¿Ah, no se lo preguntaban? Bueno, igual ahora lo saben.

Esta siniestra imagen no proviene de una película de terror o de un sitio remoto, sino de las entrañas del edificio donde vivo. No es el único paisaje de pesadilla que puedo encontrar pared de por medio: toda la construcción parece permeada por un carácter ominoso.

Por si quedaba alguna duda de que el depto está ubicado en La Plata: ésta es la enseña que domina el edificio de enfrente.
2 comentarios
Comentario De: No Publicable [Visitante]
28.10.08 @ 18:54
Pufff... puede ser, pero nunca más me mudo al mismo tiempo que cierro y distribuyo el primer número de una revista.
28.10.08 @ 18:56
