Termino este recorrido fotográfico por la capital europea con una serie de fotos tomadas en la zona céntrica (bueno, parte de ella: Mayfair, el Soho, Piccadilly Circus) que muestran más que nada la arquitectura y el flujo de la vida en las calles.

Una vista de Bolton Street, en Westminster.

Un tradicional micro de dos pisos y un par de no menos tradicionales cabinas telefónicas en Piccadilly Street, a pocos metros del Hotel Ritz, en Mayfair.

¿No son pintorescos los taxis londinenses?

Este coso no sé cómo se llama. Avistado en Piccadilly Circus.

Cinco años de mi amigo Adrián Sack no pasan inadvertidos en ningún lado. Londres se sintió, diríamos, explosivamente impelida a dedicarle un barrio entero; aquí vemos al señor en una esquina de la calle principal de ese barrio, bautizado apropiadamente Sackville.

Puede que lo primero que se note en esta foto, después de mi cara de idiota feliz, sean los enormes anuncios publicitarios que dominan el paisaje. Pero bueno, digamos que esto es Piccadilly Circus, la zona donde se encuentra todo el mundo en Londres.

Otra imagen que documenta mi presencia en Piccadilly Circus. La estatua que contemplo en falsa perspectiva es conocida como Eros, aunque no representa realmente a ese dios griego; la persona que me hurga la nariz en falsa perspectiva no tengo la menor idea de quién es.

Si yo estaba contento de estar en Londres, hay que decir que Sack parecía igualmente contento de verme. Al menos es lo que testimonia esta imagen: su regocijo es de otra manera inexplicable.

Esta curva que describe la calle Regent, y que siguen (bella y disciplinadamente) los edificios, desemboca en Piccadilly Circus.

No me pregunten: no tengo idea.

El subterráneo de Londres, llamativamente similar al de Buenos Aires pero decenas de veces más caro.

La amistad ante todo: el señor Sack y yo.

Una muestra de la medida en que la ciudad, innegablemente moderna, preserva el entorno arquitectónico de otrora y retiene, así, ese ambiente de "historicidad" que asociamos a las grandes capitales europeas.

Una capillita, creo.

Y sí. Diversion end.
