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Nos hace a todos un gran favor Maximiliano Tomas al publicar en su blog la ponencia de Osvaldo Aguirre en el Encuentro de Crítica y Medios del mes pasado. Escritor y periodista de policiales, Aguirre disecciona el oficio con gran lucidez, tras la que se adivina un profundo amor. "En este país no sabemos usar las palabras", titula Aguirre, o acaso Tomas, y nadie podría negarlo después de leer este texto que se centra primero en lo que la crónica periodística implica como parte de un sistema social, luego pinta un panorama del periodismo argentino actual y finalmente rescata los textos de quienes practicaron el género de la crónica en el pasado y pasaron la prueba de las décadas.
Elijo sólo un pequeño fragmento de un largo texto que vale la pena leer entero y con tiempo. No es el fragmento más incisivo ni original de la ponencia de Aguirre pero creo que toca el meollo del asunto:
Si Operación Masacre y los otros relatos testimoniales de Walsh pueden leerse hoy no es porque muestren “la dimensión universal” de un asunto, como se enseña y se pide hoy a la hora de escribir una crónica. La significación inmediata de sus libros se perdió, pero esos relatos siguen en curso en razón de sus valores textuales; la mayoría de los libros del nuevo periodismo de los años 80 y 90, extinguidos el interés coyuntural de los lectores y la temporalidad del referente, en cambio, ni siquiera pueden conseguirse en librerías de saldo.
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