Los periodistas que caigan en este post probablemente ya hayan visto este video. La persona cuya voz se escucha ahí sería “Nené” Balcedo, la directora del diario platense Hoy, y así es, aparentemente, como despide a los periodistas: no contenta con terminar la relación laboral, la oímos someter a su empleado a una serie de exabruptos.
Entre esos exabruptos hay algunos que me parecieron notables:
“Le voy a decir exclusivamente que no tengo que darle explicaciones a usted que no tenía franco. (…) No hay más francos. Hasta que lo diga yo.”
“Yo no los tengo a nadie encadenado. ¿Les digo, por favor, quedense? ¿Están acá con una condena?: para nada. Haga juicio, si me puede ganar.”
“No sé de dónde sacaron… de esa escuelita, este, pedorra donde fueron. Acaban de darle, la mayor ofensa, darle un premio a la libertad a un loco como Chávez.”
Tres observaciones:
Escribo “sería” porque no conozco a esta mujer. Pero varios colegas que la conocen me dicen que sí, que es su voz y que así habla ella. El audio les parece genuino.
Las historias de terror sobre las condiciones de trabajo en ese diario no son algo nuevo. Simplemente parece que es la primera vez que alguien graba uno de estos intercambios. Como me apunta un colega: “Lo que [Nené] dice en el audio es lo que dice todo el tiempo, pero más suave.”
La facultad de Periodismo de la UNLP no es una “escuelita". Lamentablemente, lo de Chávez le da pie a Balcedo para esa parrafada denigratoria. No contribuye, por cierto, al prestigio de la institución. Si yo fuera egresado de La Plata, ahora mismo sentiría mucha bronca.
Ya todo el mundo compartió este link en Twitter y en Facebook e imagino que por mail también, pero quiero compartirlo yo también por acá, entre otras cosas para que quede, para que no se pierda en la marejada diaria de actualizaciones. Especialmente porque tiene que ver con la continuidad, con la elaboración a través del tiempo de hechos horrosos o con su imposibilidad; porque es un texto que aspira a algo más que un asombro fugaz.
Hablo de la contratapa del Página/12 de hoy, desde donde Marta Dillon comparte con todos nosotros lo que le pasó, le pasa, a partir del hallazgo de los restos de su madre, secuestrada y asesinada durante la dictadura. Un texto notable porque si bien, como acabo de decir, se lanza hacia cierta permanencia, no tiene aspiraciones de grandeza ni de relato común. No es una epopeya, es una historia individual, común, que nos involucra por su fuerza, por lo que tiene de universal, y no porque quiera forzarnos a compartir cierto ángulo de cámara, como suele suceder en otros casos y desde diversos rincones, incluida esa misma contratapa.
“Los últimos ritos” se titula el texto de Dillon y ya desde ahí remite a lo humano más allá de las circunstancias o de la historia: toda sociedad tiene sus últimos ritos, sus entierros, sus formas de adiós y de liberación para la memoria. Desde ahí, nos toca a todos. Pero no renuncia a nada: la historia, las circunstancias, la política están ahí. Difícil dar cuenta en tan poco espacio de tantas cosas, y sin embargo Dillon lo logra, en un texto que convoca desde lo periodístico, desde lo literario, desde lo político, desde lo humano.
Razón más que suficiente para dejar aquí, en este pequeño espacio, un link permanente. Ojalá que el enlace permanezca también en la mente, más allá de Twitter, de Facebook, de la corriente imparable de vinculitos en azul, o en celeste, como los ojos de esa madre.
El ejemplo de "periodismo basura" que revela Mariana Carbajal en Página/12 es lamentable. De su propia nota me preocupa, sin embargo, que no consigna intento alguno por hablar con la otra parte, es decir, con la notera que habría cometido semejante tropelía, con la producción del programa de Chiche Gelblung, con las autoridades del canal. Al menos para dejar asentado que esas fuentes no quisieron hablar.
Repito: me parece lamentable, terrible, lo que pasó, si es que pasó como Carbajal dice que pasó. No quiero que se entienda este post como un intento de justificación de la actitud de la notera o del productor o del conductor o de cualquiera que haya estado involucrado (de Chiche Gelblung no esperamos periodismo de calidad, de todas maneras). Sólo que el artículo que revela lo que pasó está innecesariamente desbalanceado y hubiera sido muy fácil hacer algo mejor.
En tiempos de epidemia, es importante que el periodismo sea un bastión de serenidad, racionalidad y lucidez, y procure informar cabalmente sin ocultar lo que ocurre ni caer, tampoco, en el alarmismo infundado.
O sea.
ACTUALIZACIÓN: Luciano Mucelli abunda sobre este tema (desde otro punto de vista) en un post con profusión de links.
zaba a algunos que durante la represión del otro terrorismo, el de las bandas subversivas, se hubiera movilizado, como abogado y político, en defensa de los derechos de quienes pedían protección. Prestó ese concurso de manera resuelta, mientras el fanatismo de los detractores se expresaba con encono en periódicos subalternos, subvencionados no pocas veces por organismos del Estado."
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