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Que Quintín dedique parte de un post suyo a responderme está bueno.
Que yo le deje un comentario para responderle y él me pida precisiones quiere decir que le prestó atención a lo que le comenté, lo cual también está bueno.
Que yo deje otro comentario a la una menos diez de la mañana diciendo que el personaje X no me gusta y confunda el personaje no está bueno.
Por eso, y porque el pedido de borrado de ese segundo comentario (vía un tercer comentario) evidentemente no tuvo eco, aclaro acá: no es cierto que no me guste el "personaje" Diego Máteryn. No tengo nada contra Máteryn y, de hecho, no lo conozco. Me gustó mucho su cuento en Uno a uno y también las respuestas al cuestionario planteado en Hablando del asunto; y esas cosas son todo lo que sé de él. Sencillamente, me confundí de escritor: cosas que pasan cuando uno escribe comentarios a la una de la mañana. No debería hacerlo más. Diego, seas quien seas, todo bien.
Lo iba a decir en su momento, al ocuparme de su cuento, pero ya que estamos lo digo ahora: el personaje que no me gusta es éste, es decir éste. Nuevamente, no lo conozco, y obviamente no estoy hablando de la persona sino del personaje virtual que asume al postear en su blog o al rellenar cuestionarios; el relato, en cambio, me pareció bastante bueno, como pronto se verá.