Lo había puesto como comentario en otro blog pero lo pego acá porque todavía se habla del tema y porque, si no lo digo ahora que el diario en el que trabajo publicó la encuesta "ganadora" y por lo tanto no puede haber suspicacias, no lo digo nunca:
Es insensato guiarse por las encuestas y es inútil, después, hablar de credibilidad o no credibilidad según quién acertó más. Las encuestas no sirven para nada, sobre todo cuando se difunden antes de las elecciones de modo que terminan influyendo sobre lo que pretenden medir. Si fuera una cuestión de método, en todas las elecciones acertarían los mismos, pero resulta que el ganador es siempre uno distinto. Ergo, la distribución de la "credibilidad" entre las encuestadoras obedece al más puro azar. Dejen de gastar fortunas en sondeos y repartan entre los pobres.
La última observación es para el gobierno, claro.