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Soy Sebastián Lalaurette, escritor y periodista (acá tenés mi curriculum). Tengo dos libros publicados (uno, dos), escribo poemas y cuentos y siempre estoy luchando con una o más novelas inconclusas. Vivo en La Plata, donde dicto el taller literario Sangría Francesa.

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La espuma de la espuma de la espuma

05.06.11

Permalink 14:43:00, por Sebastián Lalaurette Email , 399 palabras   Spanish (ES) utf8
Categorías: pensamiento

La espuma de la espuma de la espuma

En cuanto se conoce un poco Twitter, se entra en la lógica del encadenado. (…) El principio del encadenado establece una especie de equivalencia: la firma de alguien real certifica el blog desde donde se linkea a una noticia falsa, a una habladuría o al Facebook de propaganda de un funcionario. La presencia en la web (sic) no responde a las leyes de producción de la información ni de difusión de la opinión acostumbradas hasta hace diez años. Es otra lógica, más parecida a la dinámica del rumor. Un periodista, un funcionario, un político, un particular que ha logrado que su nombre sea reconocido dice algo. Lo toma de la radio, de lo escuchado a medias en un pasillo, de lo que le contó un amigo, de lo que le conviene que se sepa, y lo convierte en hecho. A partir de ese momento deja de discutirse su carácter fáctico, las intenciones que están detrás del dato comunicado o las consecuencias que se quieren provocar con aquello supuestamente sucedido. Las cosas se dan por ciertas, como sucede con el rumor, que es expansivo y no tiene en cuenta el valor de verdad de aquello que se difunde. El encadenado potencia esta lógica del rumor al multiplicar lo mismo en varios lugares que parecen ser diferentes. Produce un circuito que es más autorizado y creíble que cualquier otro porque convalida la idea de que los medios establecidos (los anteriores a la web [sic]) invariablemente ocultan algo. El rumor desenmascara esos ocultamientos y se ajusta bien a las teorías conspirativas que son un modelo interpretativo predilecto.

Finalmente las contradicciones no importan. Internet las plancha. Mañana puede ser falso lo que se dijo hoy, pero ese “hoy” ya no existirá mañana. A la aceleración que domina la prensa audiovisual, internet (sic) le ha impuesto un ritmo de olvido verdaderamente alucinante: es una gran memoria colectiva que parece Alzheimer.

Y lo celebra como cualidad. A nadie se le ocurre continuar con la serie de diez tweets que ayer absorbieron la atención durante veinte minutos. Si alguien tuviera esa ocurrencia se colocaría fuera de la temporalidad del medio. Internet penaliza con verdadera saña el estatuto de outsider. Precisamente porque se trata de una tecnología de punta que valoriza el juvenilismo prestigioso en las sociedades contemporáneas, el outsider es estigmatizado como un tradicionalista arcaico que no entiende el presente.

—Beatriz Sarlo: La audacia y el cálculo.
Kirchner 2003—2010
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