"No se olviden de Cabezas"
El volante dice: "NO SE OLVIDEN DE CABEZAS". Lo firma ARGRA, la Asociación de Reporteros Gráficos. Hay una foto y un epígrafe. Eso y nada más: un simple rectángulo de papel, unas breves indicaciones para recordar que el 25 de enero de 1997 los fotógrafos argentinos, la prensa argentina, la sociedad argentina recibieron un golpe terrible. Ese día asesinaron a José Luis Cabezas. Le esposaron las manos, incendiaron su auto y le pegaron un tiro en la cabeza. Lo mataron con saña y con una clara intención de intimidar. En algunos años habrá que recordar que José Luis era un fotógrafo, que trabajaba en la revista Noticias y que era casado y con hijos. Ese rectángulo de papel con su foto tal vez, con un poco de suerte, cumplirá esa misión. En algunos años todavía será posible verlo en blanco y negro, mirando sereno, con una barba de días y la mitad del rostro en sombras. Será posible reconstruir la historia de estos días y también de los que sigan. Porque falta una parte de la historia: hay culpables y hay que encontrar a esos culpables. Es importante que el miedo no quede instalado en nuestras vidas, como sucedió hace veinte años. Habrá que ver si aprendimos la lección. ¿Cabezas era la víctima prevista, o los asesinos se equivocaron de hombre? ¿Hubo policías o ex policías involucrados en el crimen? ¿El móvil fue político o Noticias estaba tocando algún interés particular? Todas estas cuestiones deben ser aclaradas, por el bien de la Argentina. Ardua tarea de la comunidad castigada: derribar la idea de que nada va a pasar, de que todo seguirá igual. La falta de resolución del caso vendrá, fatalmente, por el olvido, por el cansancio, por el escepticismo. Los fotógrafos que marcharon con sus cámaras en alto, gritando "Cabezas presente", no apuestan por ninguna de esas cosas. Quienes hacen periodismo desde las grandes ciudades, tampoco. Ni nosotros, con nuestro periodismo suburbano. Quiera Dios que ustedes, nuestros lectores, sean parte de esto; que se decidan de una vez a reclamar el derecho de saber lo que pasa, de ser informados. Parece una frase cursi, pero si hacen eso Cabezas estará, de algún modo, vivo. Porque su dolorosa muerte será la última y será, además, la muerte que cambió las cosas. En el principio era la Palabra: la Palabra estaba con la Luz, y la Palabra era Luz. Desde tiempos remotos, los espíritus oscuros quisieron acallarla; y es así como, hasta nuestros días, hubo que luchar por la verdad. Ahora es importante tener memoria. Marchen o no marchen, sean o no sean del gremio, crean o no crean que un día se sabrá, no se olviden de acordarse. El mensaje es un solo, y es el mismo: No se olviden de Cabezas. Para que viva. |